Cinco importantes plataformas obtuvieron la autorización de la banca federal y las instituciones de criptomonedas se incluyeron por primera vez en la lista.
BlockbeatsAutor: ODAILY星球日报Título original del artículo: "¿Adiós a la era de los 'bancos proxy'? Cinco instituciones de criptomonedas obtienen acceso directo al sistema de pagos de la Reserva Federal".
Artículo original Autor: Ethan, Odaily Planet Daily
El 12 de diciembre de 2025, la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) en Washington, DC, EE. UU., emitió un anuncio, aprobando condicionalmente a Ripple, Circle, Paxos, BitGo y Fidelity Digital Assets, cinco instituciones de activos digitales, para que se transformen en bancos fiduciarios nacionales autorizados por el gobierno federal.
Esta decisión no provocó fluctuaciones drásticas en el mercado, pero fue ampliamente considerada en los círculos regulatorios y financieros como un punto de inflexión. Las empresas de criptomonedas que durante mucho tiempo han operado al margen del sistema financiero tradicional y han experimentado frecuentes interrupciones en sus servicios bancarios fueron, por primera vez, incluidas oficialmente en el marco regulatorio bancario federal de EE. UU. bajo la identidad de "banco".
El cambio no fue repentino, pero sí lo suficientemente profundo. Ripple planea establecer el "Ripple National Trust Bank" y Circle operará el "First National Digital Currency Bank". Estos nombres ya transmiten claramente la señal emitida por los reguladores: las empresas relacionadas con activos digitales ya no están sujetas a revisión pasiva como "excepciones de alto riesgo", sino que ahora pueden acceder al núcleo del sistema financiero federal bajo reglas claras.
Este cambio contrasta marcadamente con el entorno regulatorio de hace unos años. Especialmente durante la crisis bancaria de 2023, la industria de las criptomonedas se vio profundamente sumida en el dilema de la llamada "desbancarización", al verse sistemáticamente aislada del sistema de liquidación en dólares estadounidenses. Con la firma de la "Ley GENIUS" por parte del presidente Trump en julio de 2025, las monedas estables y las instituciones relacionadas obtuvieron por primera vez un estatus legal federal claro, lo que sentó las bases institucionales para la concesión de licencias concentrada de la OCC en esta ocasión.
Este artículo se centrará en cuatro aspectos: "¿Qué es un Banco Fiduciario Federal?", "¿Por qué es importante esta licencia?", "Cambio regulatorio durante la era Trump" y "Respuesta y desafíos para las finanzas tradicionales". Se analizará la lógica institucional y el impacto real de esta aprobación. La conclusión principal es que la industria de las criptomonedas está pasando de ser un "usuario externo" dependiente del sistema bancario a formar parte de la infraestructura financiera. Esto no solo está cambiando la estructura de costos de los pagos y las liquidaciones, sino que también está transformando la definición de "banca" en la economía digital.
¿Qué es un “banco fiduciario federal”?
Para entender completamente la importancia de esta aprobación de la OCC, primero debemos aclarar un punto que suele malinterpretarse: no se trata de cinco empresas de criptomonedas que reciben una “licencia bancaria” tradicional en el sentido convencional.
Lo que la OCC ha aprobado es una carta constitutiva de "National Trust Bank". Este tipo de carta constitutiva bancaria existe desde hace tiempo en el sistema bancario estadounidense, pero históricamente se ha utilizado principalmente para negocios como servicios fiduciarios y custodia institucional. Su valor fundamental no reside en la cantidad de negocios que puede gestionar, sino en su supervisión regulatoria y su estatus de infraestructura.
¿Qué implica una Carta Federal?
Bajo el sistema bancario de doble vía en EE. UU., las instituciones financieras pueden optar por ser reguladas por los gobiernos estatales o el gobierno federal. Ambos no son simplemente paralelos en cuanto a rigor de cumplimiento; existe una clara diferencia en la jerarquía de poderes. Una licencia de banco federal, emitida por la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC), significa que una institución está regulada directamente por el sistema de tesorería federal y goza de "prelación federal", lo que elimina la necesidad de adaptarse individualmente a las normas regulatorias de cada estado en términos de cumplimiento y operaciones.
La base legal para esto se remonta a la Ley del Banco Nacional de 1864. Durante el siglo y medio siguiente, este sistema ha sido una herramienta institucional clave para que Estados Unidos creara un mercado financiero unificado. Esto es especialmente crucial para las empresas de criptomonedas.
Antes de esta aprobación, ya fuera Circle, Ripple o Paxos, para operar conforme a las normas a nivel nacional en EE. UU., debían solicitar Licencias de Transmisor de Dinero (MTL) en 50 estados, enfrentándose a un sistema complejo con posturas regulatorias, requisitos de cumplimiento y niveles de aplicación completamente diferentes. Esto no solo era costoso, sino que también limitaba gravemente la eficiencia de la expansión empresarial.
Al convertirse en un banco fiduciario federal, el regulador pasa de los reguladores financieros estatales individuales a la OCC. Para las empresas, esto significa una vía de cumplimiento unificada, una autorización empresarial nacional y una mejora estructural de la credibilidad regulatoria.
Los bancos fiduciarios no son “pequeños bancos comerciales”
Es importante destacar que un banco fiduciario federal no equivale a un banco comercial integral. Las cinco instituciones aprobadas en esta ocasión no pueden atraer depósitos públicos asegurados por la FDIC ni otorgar préstamos comerciales. Esta es también una de las principales razones por las que grupos del sector bancario tradicional (como el Bank Policy Institute) han cuestionado esta política, ya que la consideran una falta de equidad en cuanto a derechos y obligaciones en términos de acceso.
Sin embargo, desde la perspectiva de las propias estructuras comerciales de las empresas de criptomonedas, estas restricciones están estrechamente relacionadas. Por ejemplo, los emisores de stablecoins, ya sea USDC de Circle o RLUSD de Ripple, basan su lógica de negocio en un respaldo del 100 % de activos de reserva. Las stablecoins no participan en la expansión crediticia ni se basan en un modelo de préstamo con reserva fraccionaria, por lo que no existe un riesgo sistémico derivado del desajuste de vencimientos entre depósitos y préstamos que enfrentan los bancos tradicionales. En estas circunstancias, la introducción del seguro de depósitos de la FDIC no solo es innecesaria, sino que también aumentaría significativamente las cargas de cumplimiento.
Más importante aún, la esencia de los estatutos de un Banco Fiduciario reside en la responsabilidad fiduciaria. Esto significa que una institución autorizada debe separar legalmente los activos de sus clientes de sus propios fondos y priorizar sus intereses. Este punto, especialmente tras el incidente de apropiación indebida de activos de clientes de FTX, tiene una gran relevancia práctica para toda la industria de las criptomonedas, donde la segregación de activos ya no es una promesa de la empresa, sino una obligación obligatoria según la ley federal.

De "custodio" a "nodo de liquidación"
Otra profunda implicación de esta transformación es que las agencias reguladoras han experimentado un cambio crucial en la interpretación del alcance del negocio de un "Banco Fiduciario". El director de la OCC, Jonathan Gould, ha declarado explícitamente que la nueva carta bancaria federal "ofrece a los consumidores nuevos productos, servicios y fuentes de crédito, y garantiza que el sistema bancario se mantenga dinámico, competitivo y diverso". Esto ha sentado las bases políticas para la adopción de las instituciones de criptomonedas.
En este contexto, la transición de un fideicomiso estatal a un fideicomiso federal para Paxos y BitGo conlleva un valor estratégico que va mucho más allá de un simple cambio de nombre. La clave reside en que el régimen de la OCC otorga a los bancos fiduciarios federales un derecho crucial: la elegibilidad para solicitar acceso a los sistemas de pago de la Reserva Federal. Por lo tanto, su verdadero objetivo no es el título de "banco", sino la lucha por una vía directa al sistema central de liquidación del banco central.
Tomemos como ejemplo a Paxos. Si bien ya había establecido un estándar de cumplimiento bajo la estricta supervisión del Departamento de Servicios Financieros del Estado de Nueva York, una carta estatal tenía sus limitaciones inherentes: no podía integrarse directamente en la red federal de pagos. El documento de aprobación de la OCC deja claro que, tras la conversión, la nueva entidad puede continuar participando en negocios de monedas estables, tokenización de activos y custodia de activos digitales. Esto significa, en esencia, un reconocimiento formal a nivel institucional de que la emisión de monedas estables y tokenización de activos se ha convertido en "actividades bancarias" legítimas. Esto no solo representa un avance para empresas individuales, sino una ampliación sustancial del alcance de las funciones "bancarias".
Una vez implementadas, estas instituciones estarán preparadas para conectarse directamente a los sistemas de pago de los bancos centrales, como Fedwire o CHIPS, sin necesidad de recurrir a los bancos comerciales tradicionales como intermediarios. La transición de un "gestor de custodia de activos" a un "nodo directo en la red de pagos" es el avance estructural más significativo de este cambio regulatorio.
El carácter inestimable de esta Carta
El verdadero valor de una carta constitutiva de un banco fiduciario federal no reside en la identidad del "banco" en sí, sino en la posibilidad de que haya abierto una puerta a un camino directo hacia el sistema de compensación de la Reserva Federal.
Esta es también la razón por la que el director ejecutivo de Ripple, Brad Garlinghouse, se refirió a esta aprobación como un "gran paso adelante", mientras que el Bank Policy Institute (BPI) se mostró muy inquieto. Para el primero, esto representa una mejora en la eficiencia y la certidumbre; para el segundo, significa una redistribución del monopolio de larga data sobre la infraestructura financiera.
Acceso directo a la Reserva Federal: ¿Qué significa?
Antes de esto, las empresas de criptomonedas siempre han operado en la "periferia" del sistema del dólar. Ya sea Circle, que emite USDC, o Ripple, que ofrece servicios de pago transfronterizos, siempre que se produce una liquidación final en dólares, esta debe completarse a través de un banco comercial como intermediario. Este modelo se conoce en términos financieros como "sistema de banca corresponsal". Si bien a primera vista puede parecer un proceso más largo, en realidad ha generado tres problemas de larga data en la industria.
En primer lugar, está la incertidumbre sobre los derechos de supervivencia. En los últimos años, la industria de las criptomonedas se ha enfrentado a múltiples casos de bancos que cancelan unilateralmente sus servicios. Una vez que el banco corresponsal se retira, los canales fiduciarios de las empresas de criptomonedas se interrumpen en un período muy breve, lo que paraliza sus operaciones. Esto es lo que la industria denomina el riesgo de "des-risking".
En segundo lugar, está el problema del coste y la eficiencia. El modelo de banca corresponsal implica que cada transferencia de fondos debe pasar por múltiples niveles de compensación bancaria, cada uno de los cuales conlleva comisiones y retrasos. Para pagos de alta frecuencia y liquidaciones de monedas estables, esta estructura es intrínsecamente poco favorable.
En tercer lugar, está el riesgo de liquidación. El sistema bancario tradicional generalmente opera con un ciclo de liquidación T+1 o T+2, donde los fondos no solo están inmovilizados en tránsito, sino que también están expuestos a riesgos crediticios bancarios. Cuando Silicon Valley Bank quebró en 2023, Circle tenía alrededor de 3.300 millones de dólares en reservas de USDC temporalmente estancadas en el sistema bancario, un evento que aún se considera una advertencia para el sector.
El cambio que supone obtener una identidad bancaria de la Reserva Federal reside precisamente en esta estructura. A nivel institucional, las entidades autorizadas pueden solicitar una "cuenta maestra" en la Reserva Federal. Una vez aprobada, pueden acceder directamente a redes de compensación federales como Fedwire, completando la liquidación final irrevocable en tiempo real dentro del sistema del dólar sin depender de intermediarios bancarios comerciales.
Esto significa que en la etapa crucial de liquidación de fondos, instituciones como Circle y Ripple están, por primera vez, en el mismo "nivel de sistema" que JPMorgan Chase y Citibank.
Ventaja máxima en costos, no optimización marginal
La reducción de costos que se obtiene al tener una cuenta maestra es estructural, no marginal. El principio fundamental es que una conexión directa con los sistemas de pago de la Reserva Federal (como Fedwire) evita por completo la intermediación multinivel de los bancos corresponsales tradicionales, eliminando así las comisiones y los márgenes de intermediación correspondientes.
Podemos extrapolar con base en las prácticas del sector y la escala de tarifas públicas de la Reserva Federal de 2026. Los cálculos muestran que, en escenarios de alta frecuencia y alto valor, como la emisión de monedas estables y los pagos institucionales, este modelo de conexión directa puede reducir los costos generales de liquidación entre un 30 % y un 50 %. Esta reducción de costos se debe principalmente a dos factores:
1. Ventaja de la tarifa directa: la tarifa de la Reserva Federal para los pagos de gran valor mediante Fedwire es mucho más baja que el precio de las transferencias bancarias de un banco comercial.
2. Simplificación estructural: se eliminan diversas tarifas relacionadas con la banca corresponsal, el mantenimiento de cuentas y la gestión de liquidez.

Tomando como ejemplo Circle, la gestión de casi 80 000 millones de dólares en reservas de USDC se enfrenta a importantes flujos de fondos diarios. Si se establece una conexión directa, abonando únicamente la comisión del canal de pago, el ahorro anual podría ascender a cientos de millones de dólares. Esto no supone una optimización marginal, sino una reestructuración fundamental de costes a nivel del modelo de negocio.
Por lo tanto, la ventaja de costos obtenida al tener una cuenta maestra es significativa y segura, y se traduce directamente en una ventaja competitiva para el emisor de una moneda estable en términos de competencia de tarifas y eficiencia operativa.
Los atributos legales y financieros de las monedas estables están evolucionando
Cuando un emisor de stablecoin opera como un Banco Fiduciario Federal, las características de su producto también experimentan una transformación. En el modelo anterior, USDC o RLUSD se asemejaban más a un token digital emitido por una empresa tecnológica, y su seguridad dependía en gran medida de la gobernanza del emisor y de la solidez de los bancos asociados. En la nueva estructura, las reservas de stablecoins se depositarán en un sistema fiduciario bajo el marco regulatorio federal de la OCC, con una separación legal de los activos propios del emisor.
Esto no es equivalente a una moneda digital del banco central (CBDC), ni tiene seguro FDIC, pero con la combinación de "reservas 100% completas + regulación a nivel federal + obligaciones del fideicomisario", su calificación crediticia es significativamente más alta que la mayoría de los productos de monedas estables offshore.
Se observa un impacto más tangible a nivel de pagos. Por ejemplo, Ripple ha visto restringido durante mucho tiempo su producto de Liquidez Bajo Demanda (ODL) por el horario de atención de los bancos y la disponibilidad de canales fiduciarios. Una vez integrado en el sistema de compensación federal, la transferencia entre activos fiduciarios y en cadena ya no estará limitada por ventanas temporales, lo que mejorará significativamente la continuidad y la seguridad de las liquidaciones transfronterizas.
Reacción del mercado, en cambio más racional
Si bien este desarrollo se ha considerado un hito en la industria, la reacción del mercado no mostró fluctuaciones drásticas. Ya se trate de XRP o de activos relacionados con USDC, las variaciones de precio han sido relativamente limitadas. Sin embargo, esto no significa que se subestime el valor de la licencia; más bien, es más probable que indique que el mercado ya la ha percibido como un cambio institucional a largo plazo, más que como un tema comercial a corto plazo.
El director ejecutivo de Ripple, Brad Garlinghouse, ha definido este desarrollo como el "estándar de oro en el camino hacia el cumplimiento normativo de las stablecoins". No solo enfatizó que RLUSD ahora está bajo la doble regulación del gobierno federal (OCC) y estatal (NYDFS), sino que también criticó directamente a los grupos de presión bancarios tradicionales: "Sus tácticas anticompetitivas han sido expuestas. Se quejan de que la industria de las criptomonedas no cumple las reglas, pero ahora estamos directamente bajo el estándar regulatorio de la OCC. ¿De qué tienen miedo?".

Al mismo tiempo, Circle también señaló en una declaración relacionada que la carta del banco fiduciario nacional transformará fundamentalmente la confianza institucional, permitiendo a los emisores brindar más servicios de custodia de activos digitales basados en fideicomisos a clientes institucionales.
Las declaraciones de ambas partes convergen: de "ser atendidos por los bancos" a "formar parte de ellos", las finanzas criptográficas están entrando en una nueva etapa. La carta de banco fiduciario federal no es solo una licencia, sino también una vía segura de acceso al mercado de criptomonedas para el capital institucional que ha estado esperando al margen debido a la incertidumbre sobre el cumplimiento normativo.
La «Edad de Oro» de la era Trump y la «Ley GENIUS»
Si retrocedemos tres o cuatro años, sería difícil imaginar que las empresas de criptomonedas podrían ser reconocidas a nivel federal como "bancos" para fines de 2025. El catalizador de esta transformación no fue un avance tecnológico, sino un cambio fundamental en el entorno político y regulatorio.
El regreso de la administración Trump y la implementación de la "Ley GENIUS" allanaron el camino para que las finanzas criptográficas accedieran al sistema federal.
De la "desbancarización" a la aceptación institucional
Durante la administración Biden, la industria de las criptomonedas atravesó un período prolongado de fuerte regulación y alta incertidumbre. Especialmente tras el colapso de FTX en 2022, el tono regulatorio cambió hacia el "aislamiento del riesgo", lo que exigió al sistema bancario mantenerse alejado de las empresas de criptomonedas.
Esta fase fue denominada internamente como "desbancarización" por la industria y también descrita por algunos legisladores como "Operación Choke Point 2.0". Según una investigación posterior del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, varios bancos, bajo presión regulatoria informal, rompieron vínculos con empresas de criptomonedas. Las sucesivas salidas de Silvergate Bank y Signature Bank fueron las manifestaciones más destacadas de esta tendencia.
La lógica regulatoria en ese momento era muy clara: en lugar de regular laboriosamente el riesgo criptográfico, era mejor aislarlo fuera del sistema bancario.

Esta lógica sufrió un cambio fundamental en 2025.
Durante la campaña electoral, Trump apoyó públicamente la industria de las criptomonedas en múltiples ocasiones, haciendo hincapié en convertir a Estados Unidos en el "centro global de innovación en criptomonedas". Al asumir el cargo, las criptomonedas dejaron de considerarse simplemente una fuente de riesgo para integrarse en una consideración financiera y estratégica más macroscópica.
El cambio clave fue que las monedas estables comenzaron a verse como una herramienta que extendía el sistema del dólar. El día de la firma de la "Ley GENIUS", la Casa Blanca declaró explícitamente que las monedas estables reguladas en dólares estadounidenses ayudan a expandir la demanda de deuda estadounidense y a consolidar la posición internacional del dólar estadounidense en la era digital. Esto redefinió esencialmente el papel de los emisores de monedas estables en el sistema financiero estadounidense.
Papel institucional de la Ley GENIUS
En julio de 2025, Trump firmó la "Ley GENIUS". Su importancia radica en establecer por primera vez una identidad legal clara para las monedas estables y las instituciones relacionadas a nivel federal. La ley permite explícitamente a las instituciones no bancarias, tras cumplir ciertas condiciones, operar como "emisores cualificados de monedas estables de pago" sujetos a la regulación federal. Esto proporcionó a empresas como Circle y Paxos, que originalmente estaban fuera del sistema bancario, una vía de acceso sistémica al marco federal.
Más importante aún, la ley impuso un requisito estricto para los activos de reserva: las monedas estables deben estar respaldadas al 100 % por dólares estadounidenses o activos de alta liquidez, como los bonos del Tesoro estadounidense a corto plazo. Esto, en esencia, excluía el espacio para las monedas estables algorítmicas y las asignaciones de alto riesgo, y se alineaba estrechamente con el modelo de banca fiduciaria de "sin préstamos, no hay inversión".
Además, la ley estableció la prioridad de reembolso para los titulares de monedas estables. Incluso en caso de quiebra del emisor, los activos de reserva correspondientes deben utilizarse primero para el reembolso de las monedas estables. Esta disposición redujo significativamente las preocupaciones regulatorias sobre el riesgo moral y mejoró la credibilidad de las monedas estables a nivel institucional.
En este marco, la emisión de cartas de banco fiduciario federal por parte de la OCC a empresas de criptomonedas se convirtió naturalmente en una implementación institucional conforme.
Defensa de las finanzas tradicionales y desafíos futuros
Para la industria de las criptomonedas, este fue un avance institucional tardío; sin embargo, para los operadores tradicionales de Wall Street, fue más bien una invasión de territorio que debía ser contrarrestada. La aprobación por parte de la OCC de cinco empresas de criptomonedas para su transición a bancos fiduciarios federales no recibió un aplauso unánime, sino que desencadenó rápidamente una férrea defensa por parte de la alianza del sector bancario tradicional, representada por el Bank Policy Institute (BPI). La guerra entre los "nuevos y los viejos bancos" apenas comienza.
El feroz contraataque del BPI: tres acusaciones clave
El BPI representa los intereses de gigantes como JPMorgan Chase, Bank of America y Citigroup. Inmediatamente después de que la OCC anunciara su decisión, su alta dirección planteó fuertes cuestionamientos, cuyo argumento principal apuntaba directamente a un profundo conflicto en la filosofía regulatoria.
En primer lugar, está el problema de los "lobos con piel de cordero" a través del arbitraje regulatorio. El BPI señala que estas instituciones de criptomonedas que solicitan una carta de "fideicomiso" en realidad participan en funciones bancarias esenciales, como pagos y compensación, con un papel sistémicamente importante que incluso supera al de muchos bancos comerciales de tamaño mediano.
Sin embargo, mediante el estatuto fiduciario, sus empresas matrices (como Circle Internet Financial) eluden astutamente la supervisión consolidada de la Reserva Federal que se exige a un holding bancario. Esto significa que los reguladores no tienen autoridad para revisar el desarrollo de software ni las inversiones externas de la empresa matriz; si una vulnerabilidad de código en la empresa matriz provoca pérdidas de activos bancarios, existiría una exposición significativa al riesgo en un punto ciego regulatorio.
En segundo lugar, está el menoscabo del principio sagrado de la "Separación de la Banca y el Comercio". El BPI advierte que permitir que empresas tecnológicas como Ripple y Circle sean dueñas de bancos básicamente rompe el muro que impide que los gigantes corporativos utilicen fondos bancarios para el bienestar corporativo. Lo que a los bancos tradicionales les desagrada aún más es la competencia desleal: las empresas tecnológicas pueden aprovechar sus ventajas monopolísticas en las redes sociales y los flujos de datos para desplazar a los bancos sin cumplir con las obligaciones de la Ley de Reinversión en la Comunidad (CRA) que deben cumplir los bancos tradicionales.
Por último, existe la preocupación por el riesgo sistémico y la falta de una red de seguridad. Dado que estos nuevos bancos fiduciarios carecen del respaldo del seguro de la FDIC, si se desata el pánico en el mercado ante la desestabilización de las stablecoins, el seguro de depósitos tradicional no puede actuar como amortiguador. El BPI argumenta que esta fuga de liquidez sin protección se propagaría rápidamente y se convertiría en una crisis sistémica similar a la de 2008.
El "último obstáculo" de la Reserva Federal
Recibir una autorización de la OCC no es pan comido. Para estos cinco nuevos "bancos fiduciarios federales", el último y más crucial obstáculo para acceder al sistema de pagos de la Reserva Federal —la facultad para abrir una cuenta maestra— aún recae en la Reserva Federal.
Si bien la OCC ha reconocido su estatus bancario, en el sistema bancario dual estadounidense, la Reserva Federal tiene discreción independiente. Anteriormente, el banco de criptomonedas de Wyoming, Custodia Bank, inició una larga demanda tras serle denegada una cuenta maestra por la Fed, indicando que entre la obtención de una autorización y el acceso real a Fedwire, aún existe una brecha significativa.
Este es también el próximo campo de batalla principal del cabildeo de la banca tradicional (BPI). Dado que no pueden impedir que la OCC emita licencias, las fuerzas de la banca tradicional inevitablemente presionarán a la Reserva Federal para que establezca un umbral muy alto para la aprobación de cuentas principales, por ejemplo, exigiendo a estas instituciones que demuestren que sus capacidades antilavado de dinero (ALD) son comparables a las de bancos universales como JPMorgan Chase, o exigiendo a sus matrices que proporcionen capital adicional.
Para Ripple y Circle, este juego apenas está entrando en la segunda mitad: si obtienen una licencia, pero no pueden abrir una cuenta principal en la Reserva Federal, solo podrán operar a través de un modelo de agencia. El prestigio de ser un "banco nacional" se verá gravemente mermado.
Conclusión: El futuro, más que solo juegos regulatorios
Se puede anticipar que en el futuro, este juego que gira en torno a la banca criptográfica obviamente no se quedará en el nivel de licencias.
Por un lado, la actitud de las agencias reguladoras estatales sigue siendo incierta. Reguladores estatales sólidos, como el Departamento de Servicios Financieros del Estado de Nueva York (NYDFS), han desempeñado durante mucho tiempo un papel fundamental en la regulación de las criptomonedas. A medida que se amplía la primacía federal, el debilitamiento de la autoridad reguladora estatal podría desencadenar nuevas disputas legales.
Por otro lado, aunque la Ley GENIUS ya ha entrado en vigor, las agencias reguladoras aún deben formular numerosas normas detalladas de implementación. Normas específicas, como los requisitos de capital, el aislamiento de riesgos y los estándares de ciberseguridad, serán el foco de las políticas en el futuro previsible. Es probable que el juego entre las diferentes partes interesadas se desarrolle en estos términos técnicos.
Además, cabe destacar los cambios en el mercado. A medida que las instituciones de criptomonedas adquieren estatus bancario, podrían convertirse tanto en socios de las instituciones financieras tradicionales como en posibles objetivos de adquisición. Ya sea que los bancos tradicionales adquieran instituciones de criptomonedas para complementar sus capacidades tecnológicas, o que las empresas de criptomonedas ingresen al sector bancario en sentido inverso, el panorama financiero podría experimentar ajustes estructurales como resultado.
Lo cierto es que esta aprobación de la OCC no supone el fin de la controversia, sino un nuevo comienzo. Las finanzas con criptomonedas se han integrado en la corriente institucional, pero cómo encontrar un equilibrio entre innovación, estabilidad y competencia seguirá siendo la pregunta que la regulación financiera estadounidense deberá responder en los próximos años.
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